Calabacín en Nueva Zelanda, capítulo 2: Ballenas escurridizas

Calabacín en Nueva Zelanda, capítulo 2: Ballenas escurridizas

El primer día fuera de AKL iba a ser palicilla. Queríamos recorrer la isla sur en menos de un mes para que nos diera a tiempo a cruzar a la isla norte en lo que quedaba del mes y ver algunas de sus cosillas típicas. Uno no se imagina el tamaño de Nueva Zelanda hasta que está allí. Ya lo puse un día, cada una de las dos islas principales de NZ es tan grande (de hecho más) que España, a lo largo. uno lo ve en el mapa al lado del gigante que es Australia y parecen dos islicas minúsculas, pero son ENOOOOORMEs y fuera de Auckland no hay autopistas, sólo carreteras de 80 o 100 cuando hay suerte. Así que recorrer toda esa isla es básicamente un Bilbao-Cádiz dos veces y media (ya que el ancho también engaña, pero puede ser de unos 500-600 km). Si a esto le añades los distintos detours que tienes que tomar para ir a los sitios clave, al final te puedes meter entre pecho y espalda sus buenos 5000km (que es lo que hicimos en todo el viaje), pero piensa que en furgo no vas a pasar de 80 km/h más que en algunas cuestas abajo, y si consideras la velocidad media igual no pasas de 60. Si haces el cálculo, te salen UN PORRÓN de horas sólo CONDUCIENDO. Esto es un viaje a NZ (y uno seleccionando destinos, si quieres ver todo todo, es mucho más). El mejor ejemplo de esto: una de las cosas que queríamos hacer en el viaje, porque no se pueden hacer en muchos sitios del mundo, era ver ballenas. En Kaikoura, al noreste de la isla sur, hay un sitio recomendado para hacerlo donde se pueden ver distintas especies a lo largo del año. Hicimos la reserva (300NZD per person, unos 180 pavos). Pero claro, no hay aeropuerto, kaikoura es un pueblo de menos de 3000 habitantes. Así que lo que hicimos fue volar a Christchurch, con idea de subir en furgo al norte, para luego iniciar el camino hacia el sur, bordear por abajo y volver por la costa oeste. Christchurch – kaikoura: 197 km (unas 3 horas de conducir, las carreteras son infernales y además había habido desprendimientos y había bastantes tramos con un sólo carril). En fin, cogimos el avión de AKL a Christchurch por la mañana, a mediodía estábamos ya aĺlí, alquilando nuestra Jucy, la furgo que sería nuestro hogar las siguientes 3 semanas. Tuvimos que ir a un super a llenar la nevera y armarios de la misma, y para algo así como las 6 pudimos salir a Kaikoura, por lo que, siendo finales de abril, y pleno otoño, hicimos todo el viaje de noche y lloviendo, lo que cansa mucho más. Al llegar, casi a las 10 de la noche, el camping había cerrado y nos habían dejado un código para entrar. 0 contacto con personas :D.

Reventada máxima en la furgo
Nuestro hogar para el siguiente mes

Así que a esa hora cenamos y nos fuimos relativamente rápido a la cama desmontable para poder madrugar al día siguiente (había que estar a las 7 en donde las ballenas). Hay que considerar que con una campervan pequeña, los tiempos de arrancada por las mañanas no bajan de 1 hora: por un lado, para desayunar hay que desmontar la cama, ya que la mesa de comer va en el mismo sitio, luego preparar el desayuno y recogerlo todo bien para dejar la mesa recogida de nuevo. Luego hay que ir a fregar todo a donde el camping tenga a bien (la furgo tiene fregadero, pero lo de las aguas grises es un coñazo muy serio y al final gastas menos tiempo yendo a fregar al camping), y luego ir al baño, lavarse los dientes, etc, que lo mismo, hay que ir a los servicios del camping. La furgo tenía algo parecido a un baño, pero la limpieza del mismo es algo que desanima bastante a usarlo. En fin, que nos levantamos a las 6 y justo justo llegamos a las 7 a las ballenas, aunque estaba al lado del camping. Y lo que nos encontramos es que habían cancelado las excursiones porque había mala mar. Así que tras reclamar los 600 NZD que habíamos pagado por anticipado,  nos comimos las ballenas y el madrugón con patatas, y buscamos un trekking alternativo, aprovechando que había cerca una “colonia de focas”, que no era tal, más bien una playa en la que ocasionalmente hay focas. Colonia era lo de Namibia, con 10000 ejemplares :D

Pero al final el trekking estuvo muy bien, vimos foquitas, vimos grullas y otros pájaros molones y vimos formaciones rocosas muy curiosas, así que aprovechamos la mañana para dar un buen paseo.

 

Y ya cuando acabamos, volvimos a la furgo a comer, y arrancamos hacia Christchurch, donde pasaríamos la siguiente noche. Nuevamente, nos costó más de 3 horas recorrer el recorrido hacia el sur y volvimos a visitar un New World en Christchurch para hacer unas cuantas compras más que no habíamos tenido en cuenta el día anterior, y después de un día en la furgo pues uno iba dándose cuenta de que faltaba jabón de lavar platos y cosas de ese estilo. Entre una cosa y otra llegamos al camping de Christchurch de noche, así que tampoco pudimos hacer mucho más, cenar e ir pronto a la cama, ya que al día siguiente tocaba otro madrugón para hacer unos buenos kilómetros. Al menos esta vez íbamos a ver un lago, y eso no se iba a escapar como las ballenas.

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