12 Feb

Kiwi el Aucklander 10.3: Huevo podrido Land

Rotorua es un poco huevo podrido land. Si se busca en un mapa se ve que está junto a un lago redondito y bonito. Ese lago, que es bastante grande, fue otrora la caldera de un gran volcán, y por tanto, aunque esté ahora tapado por agua, todos sus alrededores siguen calentitos y humeantes. Así que según llegas a esta ciudad empiezas a notar ráfagas de olor a azufre, que se acentúan cuando te mueves a ciertas zonas. De hecho en el centro de la ciudad hay un parque, para leer, jugar y echarse la siesta en el verde, como un parque normal vamos, pero que tiene unas cuantas fumarolas (valladas!) y agujeros humeantes con olor a muerto. Aquí teníamos nuestra residencia para ver un montón de highlights que tiene este sitio. Un alojamiento cerca del lago, sin muchos lujos pero con amplitud y comodidad para los 5 y medio que éramos. El primer día fuimos al super para aprovisionar, íbamos a estar dos días aquí y eso nos permitía hacer la compra y usar la nevera (wow!). La primera noche nos pusimos a hacer tortilla para descubrir demasiado tarde que la kitchenette no tiraba ni huevo, así que tardamos más de dos horas en preparar las patatas, pero al final la cosa salió bastante bien. Al día siguiente salimos hacia Waiotapu, uno de los highlights de la zona.

Waiotapu es una extensión volcánica con fumarolas, géiseres y lagos de colores raros debidos a elementos químicos del inframundo. En Islandia vimos algo parecido, en Krafla,  que me pareció flipante, un paisaje marciano en el que no había límites. Si te querías bañar en un pozo de ácido sulfúrico hirviente, pues tú mismo. Islandia era salvaje. Pero NZ no es lo mismo. El poder corruptor del imperio británico es extenso, y aquí TODO se paga, todo está rentabilizado de alguna manera y todo es parte de algún tipo de mecanismo capitalista. Así que yo que esperaba encontrarme un montón de agujeros fétidos en medio del monte, lo que me decepcioné un poco al encontrar un resort turístico que cobraba 35 dólares por ver los agujeros fétidos. Eso sí, estaba todo muy bien organizadito.

En el volcanic wonderland (así lo llaman, esto debería haberme alertado de su naturaleza sacacuartos), había un montón de pozos de ácido, azufre humeante, rocas amarillas y lagos de colores diversos. La visita llevaba un rato largo. Así que tuve que ir tachando items de la lista de cosas para visitar en Rotorua, ya que yo había pensado que esto era llegar con el coche, echar unas fotos y pa casa. Pero no.

Había multitud de pasarelas, banquitos y vallas, para que no te metieras en las aguas sulfurosas. Lo tenían bien montado, y dos horas después, bajo un sol abrasador ya estabas un poco como satisfecho de oler a rayos.

Curioso lago verde por el arsénico. Esto no había en Krafla

Así que estuvimos un buen rato en el recinto y a medio día nos fuimos a comer a un parquecito cercano a Waiotapu. Junto a la entrada había un géiser, pero por alguna razón sólo se podía ver a las 10.15 am, y nos lo habíamos perdido. Así que preguntamos si se podía ver al día siguiente con la misma entrada que habíamos usado y nos la sellaron.  Lo cual requería que al día siguiente volviésemos a huevo podrido land.

El géyser estaba marcado como otro highlight para visitar rollo aparco el coche, echo fotos,  me voy. Pero esto me hizo tacharlo de la lista también, que se iba acortando. También nos habían dicho para ver un espectáculo maorí de danzas y movidas (parece que en Rotorua viven muchos maorís). También lo taché porque costaba un ojo de la cara entrar a una especie de museo al aire libre de cultura maorí que acababa con la danza esa.

Y cerraba a las 5, como todo, así que tampoco teníamos mucho tiempo para verlo después de pagar esa cantidad. Igual mañana. Así que nos fuimos a un río de aguas termales que estaba cerca y donde había bastante gente bañándose. Lo importante es que era gratis.

De vuelta en Rotorua nos metimos al bosque de secuoyas de Whakarewarewa, donde había un recorrido por unas pasarelas elevadas entre los árboles, que nuevamente te sablaban. Por suerte, se podía hacer el mismo recorrido, y otros, gratis, si ibas a nivel del suelo. Así que es lo que hicimos.

Las secuoyas de aquí no son las californianas y desde luego no son tan impresionantes como las de Mariposa Grove, pero aun así tienen su impacto. Son grandes y rojas y con la corteza fibrosa. Y el paseo está más que bien, y se agradecía un poco de sombra, que llevábamos todo el día expuestos al sol y a los vapores pestilentes. Aquí olía a bosque (mayormente, ya que también había alguna poza cadavérica)

El paseo concluía en una zona de bosque tropical típico de NZ con sus helechos gigantes y árboles densos.

Al acabar, nos fuimos a tomar una cerveza, que después de todo el día danzando ya se echaba en falta. Encontramos un garito, the Pig and the Whistle, al que fuimos porque nos hizo gracia el nombre. Luego descubrimos que estaba metido donde antiguamente había una comisaría, así que lo del cerdo y el silbato igual iba con intención. Esa noche, ya conociendo la kitchenette hicimos una cena más rápida, y después de concursar en un juego que nos inventamos, en el que veíamos vídeos de la MTV  clásica y teníamos que adivinar de qué año era la canción, nos fuimos al sobre.

Al día siguiente nos levantamos con el ánimo para ir a ver el condenado géyser (media hora de coche para ir, media para volver). Yo sobre todo tenía intriga por saber por qué narices sólo se podía ver a las 10.15 am. Cómo sabía el géyser qué hora era?? Bueno fue un poco fraude. En primer lugar nadie nos pidió la entrada (así que si alguien viene a verlo puede entrar gratis). En segundo lugar, el géyser no es exactamente un géyser, es más bien un volcán de esos que hacen los niños para la clase de ciencias. Tiene agua con cierto carácter ácido, e hirviente, en su interior. Y le echan algún tipo de jabón o pastilla básica, y la reacción del ácido con la base hace que explote durante un minuto. Por eso está sujeto a horario, viene una chica y pone las pastillas y explota, y todos pa casa. Y en tercer lugar, como géyser tampoco era muy impresionante. Cualquiera de los géyseres cutreibol de islandia que rodeaban al principal eran mucho más guapos que este.

Ahora teníamos dos opciones, seguir explorando huevo podrido land, yendo a otro volcanic wonderland que había unos kilómetros más arriba, y que costaba otros 40 pavazos, o viendo lo de los maorís… oooo… ir a Tauranga, una ciudad costera, una de las más bonitas que hemos pisado en NZ. Elegimos B.

Tauranga está un poco por debajo de la península de Coromandel y es una ciudad muyyyyy bonita. Tiene una playa larguísima de arena blanca (8-10 km), y aguas azul turquesa. Además la parte urbana es agradable, como una de esas pequeñas localidades surferas californianas. Como tardmos dos horas en llegar casi se nos hizo la hora de comer, así que dimos un paseo breve por una colina que hay junto a la playa, que tiene unas vistas increíbles, y luego nos fuimos a comer. No buscamos mucho. Encontramos un sitio que se llamaba FAT COW. PERFECTO. Resultó además que estaba llevado por varios hispanoamericanos con los que nos entendimos rápidamente. Tenían un horno de leña en el que hacían la carne a fuego muy lento, así que todo estaba buenísimo. La cerveza en botellas que parecía orín, también.

Después de comer nos fuimos a la playa donde yo como un zeneke no me pude bañar porque no había metido bañador. Pero bueno le di un buen arreón al libro, y me remojé los pieses :D

La vuelta a AKL llevó casi 3 horas, pero sin tráfico se lleva mucho mejor. Tocaba volver a las redes neuronales una vez más.

Pero venía una  semana corta!

10 Feb

Kiwi el Aucklander 10.2: Hobbiton Land

Dormimos estupendamente en la casa de los puentes de MAdison, y el maorí simpático nos preparó un continental breakfast estupendo (no es algo frecuente en los airbnb q te hagan el desayuno), con productos locales y cosas ricas. Nos pusimos hasta las cartolas, preparándonos para las emociones del día que tocaba ver Hobbiton.

En todo caso Hobbiton era por la tarde así que como estaba a menos de una hora aprovechamos para ir a otra catarata que estaba cerca, Wairere falls. Estas cascadas eran mucho más espectaculares que las de MArokopa, aunque también requerían más esfuerzo. Si las otras estaban a 10 minutillos del parking, estas tenían un pequeño treking por un bosque tropical  de unos 45 minutos, por cuestas de barro, escaleras infinitas, cuevas goteantes y vados.

Durante todo el paseo estuve pensando que el propio trekking iba a ser mejor que la cascada, pero al llegar me quedé un poco a medias… la cascada era impresionante.

Llegué a toda piña a la cima y empecé a bajar, encontrándome por el camino a los demás y aprovechando para echar muchas fotos.

Al acabar el descenso teníamos buena petada, y buscamos un sitio para comer cerca, había justo al lado una bonita cafetería, Fantails, que parecía que iba a ser sitio para comer, pero sólo tenía bollería. Cuando le dijimos que queríamos algo más, la señora nos dijo que nos preparaba unos sandwiches con lo que pillara por la nevera y nosotros la gozamos. Nos hizo unos emparedados de queso y tomate que estaban buenísimos, y comimos a gustísimo en la terraza del Fantails, para acabar con un heladito. Y salimos pitando para Hobbiton, el gran highlight.

La verdad es que yo iba con pocas ganas a Hobbiton. Cuesta 80 dólares entrar, y yo pensaba que iba a ser típica visita rápida guiada notoquesnada, notehagasfotos, y que iba a ser un fraude, y un fraude caro. Pero no pude estar más equivocado. Puede que si no has visto las pelis o el señor de los anillos no te interesa mucho, esta no sea tu visita. Pero si tienes un mínimo interés en las cuestiones de la Tierra Media, esta visita es increíble. Desde que llegas al aparcamiento y te suben a un autobús para llevarte al set, en el que te ponen un vídeo de 10 minutos con Peter Jackson explicándote cosas, hasta que te vas en el mismo autobús, con más explicaciones y agradecimientos, toda la visita es una delicia.

Hobbiton tiene un montón de agujeros hobbit. Muchos. Aprovecharon para recrear todo el pueblo haciendo agujeros de diferentes tamaños para rodar con los actores grandes, los actores pequeños y los medianos :D.  Y entre ellos, un vergel auténtico con jardines, huertas y árboles frutales reales que están produciendo frutas y hortalizas y son mantenidos todo el año por jardineros. Yo pensaba que la visita duraba 45 minutos, pero realmente estás dos horas viendo las casitas decoradas con una precisión milimétrica, los huertos, los decorados que parecen auténticos, y te enseñan donde Gandalf se cruzaba con Frodo la primera vez, o donde los niños seguían a Gandalf y salían unos fuegos artificiales de su carromato.

Además, cuentan muchos detalles sobre el rodaje y lo extremadamente detallista que fue PEter Jackson. Cosas como “he leído en un párrafo al final del tercer libro que los niños hobbits juegan entre los ciruelos. Así que vamos a plantar ciruelos en todo hobbiton, y los vamos a dejar que crezcan. Un momento, han crecido y no nos sirven para la perspectiva forzada porque son demasiado grandes. No pasa nada, plantamos manzanos, dejamos que crezcan, RECOGEMOS TODAS LAS MANZANAS Y EN SU LUGAR PONEMOS CIRUELAS DE MENTIRA”. Todo esto lo hicieron para un plano de 2 segundos.  Otra cosa, el árbol encima de bolsón cerrado es el único árbol de mentira de todo el set. Es un roble, que parece que no se da por aquí. Bueno pues a parte de ser casi imposible adivinar que el roble es de mentira, cuando rodaron el hobbit, 10 años después de ESDLA, quitaron el árbol e hicieron una versión más pequeña del mismo, ya que el hobbit ocurre 60 años antes que el señor de los anillos. Todo para un planito así lejano en el que se ve el árbol. Alguien se habría dado cuenta? Peter Jackson sí.

En el grupo de visitantes había unos cuantos nerdazos, lo cual siempre se agradece. En vez de chinos molestos, nerds del señor de los anillos, fetén! Hicieron varias preguntas como “dónde está tom bombadil” o “por qué no sale el saneamiento de la comarca”. El guía, un escocés muy gracioso, no era el típico guía que te va señalando las cosas y se sabe su guión y listo. No, salió del paso en todas las preguntas con muy buenas respuestas, que convencieron al más nerd. Guía de Gooooce.

Además te  dejan bastante a tu aire hacer las fotos que quieras, y hacer el canelo. Van dando explicaciones en lugares clave y luego te dejan a tu aire. Lo cual mola. Y es todo un logro, teniendo en cuenta que sale un grupo de 30-35 personas cada 5 minutos!!! Pero Hobbiton es grande y absorbe a toda esa gente.

Después de la motivada de ver Bolsón cerrado tamaño hobbit (o sea, tamaño humano, o sea, aquí NO rodó Gandalf), nos pasaron por el campo de la fiesta (muy pequeñito), del que nos contaron que contrataron a más de 100 extras a los que tenían que tener motivados, pero sin resaca (3 días de rodaje), así que les dieron una birra especial para el evento que tenía poco alcohol.

También pasamos por la casa de Sam, donde se junta con Rosita y sus hijas al final.

Y cuando crees que te va a explotar la cabeza de emociones, te llevan al dragón verde. Yo pensaba que iba a ser una recreación de corchopan cutre y que íbamos a tener 4 minutos para beber una birra aguada. Cómo pude estar tan equivocado. En primer lugar, supuestamente te invitan a una ronda. Pero no, si tienes tiempo y ganas puedes tomarte todas las rondas que quieras gratis. La cerveza está buenísima. Tienen 4 variedades y las dos que yo probé estaban muyyy buenas. Te dejan entre 25 y 35 minutos, en función de lo que hayas tardado en hacer el resto del camino, así que a mí me dio tiempo a dos cervezas. Pero lo mejor, el Dragón verde es BRUTALLL. Está construido al detalle, no es un decorado, es una taberna de verdad! Con madera de verdad, tallas de verdad, retratos de hobbits en las paredes y bueno una locura. Es viajar a hobbiton de verdad.

yo me voy a por birra YA

Aquí está la birra!!

Había una talla de un dragón cerca de la barra que nos explicaron que habían tardado 3 meses en hacerla. Lo mejor de todo, cuando tuvieron que rodar la escena en la que Frodo ve en el espejo de Galadriel que Hobbiton está siendo arrasado por Saruman, prendieron fuego de verdad al Dragón verde, lo quemaron! Y luego lo volvieron a reconstruir con el mismo detalle. Dios, sólo un frikazo obsesivo podía hacer algo así.

En fin, demasiado extenuados por las emociones, salimos de hobbiton 2 horas después de haber entrado, con el mensaje de Peter Jackson en el bus, y la música de Howard Shore que casi te hacía saltar la lagrimilla…

Después de un breve paso por la tienda de regalos, en la que no encontramos nada destacable, era un poco castaña, nos montamos en el coche y salimos hacia Rotorua, nuestro destino final.

Con la convicción de que nada podría superar la visita a Hobbiton.

09 Feb

Kiwi el Aucklander 10.1: Gusanoland

El 6 de febrero es el día de Waitangi, la fiesta nacional de Nueva Zelanda, y como caía en martes teníamos ante nosotros un finde de 4 días, que aprovechamos para hacer una excursión de las largas. El plan era acercarse al centro de la isla norte, que está a unos 250 km de Auckland, que parece poco, pero al final las distancias se hacen largas cuando tienes carreteras de 1 carril para llegar a ellas, y tu velocidad media no pasa de 60. El primer día íbamos a visitar Waitomo, las cuevas más famosas de Nueva Zelanda y uno de los destinos más visitados y recomendados en las guias. Sobre el papel 198 km nos separaban de las cuevas. En la práctica, tardamos casi 4 horas en llegar. Entre paradas, atascos y carreteras de tercera.

Waitomo  es un complejo de cuevas que se pueden visitar individualmente o en conjunto y que tienen como principal atractivo la presencia de unos gusanos que dan luz azul, haciendo que los techos de las cuevas estén llenos de lo que parecen leds azules. Nosotros hicimos el tour de la cueva principal y un poco sin más. En primer lugar te enseñan algunas zonas de la cueva y te explican lo que es una estalactita y te enseñan algunas a las que les han puesto nombre. Muy Vietnam todo hasta aquí. Luego llevan a una sala en la que hay algunos gusanos, muy pocos  y con mucho menos brillo que en las fotos promocionales. Lo mejor es que hay un momento que dan la,luz y te explican como cazan estos gusanos, dejando caer un hilo de baba al que se pegan los mosquitos atraídos por su luz. Y funciona, vimos efectivamente mosquitos cayendo atrapados en los hilos. Esto molaba. Luego te llevan a un barquito y navegas por un río interno a la cueva que ahí si, el techo está plagadiiiiisimo de gusanos y parece que estás navegando bajo las estrellas. Esta muy bien esta parte pero no dura mas de 10 minutos. En resumen la cueva tiene potencial pero pagar 60 dólares por 10 minutitos de gusanos y una larga explicación de lo que es una estalactita pues como que no. Algo que me molesta mucho más es que no te dejan hacer fotos de la cueva, ni vídeo. Entiendo que restrinjan el flash, y que las fotos de alguna manera las prohiban para asegurar que nadie use el flash, pero el vídeo es inocuo, y básicamente hacen esto para venderte las fotos que te han hecho ellos a la entrada. Además te timan, y te dicen, justo al salir tendréis opción de hacer alguna foto, pero el momento en el que te dan permiso es fuera de la cueva ya… Así que cero fotos de Waitomo en mi página, si no pongo las mías no voy a poner unas suyas para que la gente vaya a verlas, cosa que no recomiendo. Por otra parte, hay otro tour de las cuevas que no sé si ven  gusanos o no, pero que tiene mucha mejor pinta, que consiste en hacer un rafting por un río interno. Eso sí, 200 dólares.

La visita a las cuevas había sido a las 4 de la tarde, que incluyendo comer en un descampado, es todo el tiempo que nos había llevado desde las 10 de la mañana que salimos de AKL para llegar a ellas. Realmente necesitas tiempo para moverte por NZ.

Por la tarde teníamos que ir a la casa donde nos alojaríamos esa noche y estar allí para las 8, que es cuando nos esperaba el señor. Pero antes decidimos visitar las Marokopa falls. Estaban en sentido opuesto al que íbamos a dormir, pero merecía la pena. Solo eran 30 km, así que podían ser 45 minutos para llegar.

Las cataratas de Marokopa estaban bonitas. Tenían un interesante camino de 10 minutos que te transportaba, de nuevo, a parque jurásico, y al final llegabas a una pequeña terracita donde las cataratas se veían a lo lejos romper con fuerza sin mojarte. Estuvimos un ratejo allí viendo como una chica vestida impecablemente se metía en el barrizal de más abajo para conseguir la foto  instagram perfecta, que se la haría su esclavo fotógrafo

 

Tras las cataratas, y en el camino de vuelta, paramos en el puente natural de Mangapohue, una formación de roca que hacía un puente de bastantes metros de altura sobre un río. La visita al puente también tenía paseo majo, incluyendo unos descampados propios del hobbit, pero eso mañana.

Cuando acabamos nos fuimos hacia Te Kuiti, un diminuto pueblo en medio de la nada que era donde íbamos a dormir. A la hora exacta llegamos a una casa estilo la de los puentes de Madison, con sátiras decoradas colonialmente, techos altos y un acogedor dueño que era un poco extraño pero nos trató como si fuéramos sus hijos. Después de acomodarnos en las habitaciones salimos a buscar algo de cenar y no encontramos gran cosa salvo una especie de pub enooorrme que estaba vacío y que tenía varias pistas que anunciaban follon, pero el follon nunca terminó pasando. Sin embargo nos comimos unas hamburguesas estupendas un enjambre de camareras que no tenían nada más que hacer, porque estábamos sólo  nosotros.  Eran todas maorís y en el pueblo también, y daba la sensación de que llevaban mucho tiempo sin ver occidentales.

 

Cuando vimos que allí no iba a venir nadie más, y con las hamburguesas en el buche, nos fuimos al sobre, donde pude usar una almohada plátano, estupenda para apoyar la cabeza y abrazar al mismo tiempo :D

31 Ene

Kiwi el Aucklander 9: Enero frío y gris

Sí claro, en Auckland. Frío y gris, jajaja. Más bien todo lo contrario, lo que viene pareciéndose a un julio por allí. Tuvo algo de gris al principio, que hubo una semana de lluvia, pero parece que eso quedó atrás, para volver la semana que viene, que nos vamos de excursión. En este mes hemos visitado varias veces la playa de Takapuna, que es de las más agradables de Auckland, con su jardincito detrás lleno de gente, y que tuvo unos cuantos días de aguas agitadas por la tempestad navideña, pero que ya ha vuelto a su cauce.

Otro día estuvimos en Saint Heliers, que suena a pueblo de la costa azul, y cuando vas allí lo parece más todavía, por la playa, y las casas y los coches que hay. Está junto a Mission bay, donde ya habíamos estado antes y que tenía potencial, pero estaba un poco arruinado por lo masificado que estaba. Las playas urbanas aquí son como una especie de parques, tienen un gran jardín detrás, muy bonito y práctico para tumbarse a la sombra de un árbol, y luego la arena. El problema es que, exceptuando Takapuna, son más bien estrechitas, tienen una arena muy limitada, y generalmente poco fina, así que invitan poco al baño, salvo cuando hace mucho calor.

Pero antes de llegar a Saint Heliers y comer en un restaurante “español” que ofrecía cosas como “huevos rancheros” (…), pasamos por el acuario, una instalación privada, de hecho lleva el nombre de una persona en su nombre, pero que actúa como si fuera pública. Este acuario es un poquito más grande que el de Donosti, y tiene cosas interesantes, como un tubo ártico que gira alrededor de una pasarela, dando una sensación de que es uno mismo el que está girando y mareando bastante, y un tubo de cristal con tiburones (típico, tópico, del jurásico), que tiene una innovación respecto a otros acuarios, tiene una pasarela móvil como la de los aeropuertos, pero circular. Así que te quedas quieto y te va moviendo lentamente por el tubo, y como es circular puedes dar N vueltas. Junto a la pasarela hay zona no-pasarelil, así que puedes bajarte a estar parado puntualmente.

El acuario tiene pingüinos, algo que no se suele ver mucho en este tipo de sitios, por el fresquito que necesitan (y porque ese agua tan fría hace que la humedad condense en la pared del tanque y realmente están siempre empañados por fuera, y baja la visibilidad). Pero bueno es curioso ver a los pingüinos haciendo el pingüino y lanzándose por diversos toboganes y pasarelas. Aun así, de esta parte una de las cosas que me llamó la atención era un tubo en el que podías meter la mano y probar lo que era meter la mano en agua de la antártida. Te retaban a tenerla 30 segundos, pero ninguno consiguió pasar de 5. Después un golpe de sangre venía de golpe a la mano y la sentías vivaaaa.

 

Otra de las innovaciones que hemos hecho en este mes es aprender a hacer pizza. Resulta que Elisa, la italiana de KEDRI, nos intentó enseñar a hacer masa de pizza allá por diciembre, pero fue un intento fallido. Esta vez hemos tomado el control y nos hemos puesto a ello. Con gran éxito. En primer lugar necesitábamos dos días, ya que según ella, y le vamos a creer porque el resultado habla por sí solo, hay que hacer la masa un día y dejarla al menos 12 horas reposando. Así que quedamos un miércoles para hacer masa y un jueves para cocinarla.

 

Parece ser por cada parte de harina se echan 0.6 partes de agua. El agua se echa tibia, ya que luego hay que poner levadura y se tiene que activar. La harina tiene que ser especial de panadería. Yo pensaba que todas estas cosas eran bullshit, pero parece que tienen una explicación química bastante relevante, en cuanto a formación de gluten, endurecimiento y ternura del resultado. Bueno el amasado es también muy importante, ya que un amasado muy duro (como el que hice yo), favorece la formación de ciertas moléculas que hacen que la masa se endurezca y luego no se pueda trabajar con ella. Así que tuvimos que compensar. Por cierto también echamos un poco de aceite (un bastante, al final), y sal.

Al día siguiente la masa estaba aparentemente más dura de lo que debía, debe ser una bola blandita y agradable, y estaba un poco dura, pero aun así se podía operar con ella. Resultó de todas formas que cuando estuvo un rato fuera del frigo y cogió temperatura ambiente se ablandó, y estaba exactamente como debía. Así que no lo hice tan mal.

Tiempo de rellenar, y algunos trucos infalibles de la italiana, que hacen que la cosa mejore mucho respecto a las mediocridades de pizza que hago en Bilbao:

-Poner poco tomate, no tiene que ser una balsa de tomate, porque eso ablanda la pizza. Usamos un bote de 300 gramos (allí me da para una pizza), y aquí nos sobró casi todo el  bote e hicimos dos pizzas con él.

-Si lleva tomate, mejor comprar uno triturado al que le añadimos sal, azúcar, aceite y pimienta.

-Si lleva tomate u otro componente así muy líquido, es mejor antes de poner el resto de ingredientes, meterla 10 minutillos al horno, no muy fuerte, que no se cueza la masa, para que el tomate se seque, y luego no arruine la masa. Punto super clave, no quedó buenísima haciendo esto.

-Usar pocos ingredientes, y elegirlos bien. Nuestras pizzas tenían 2 o 3 ingredientes, alguna 4, y con eso bastaba.

-Cambiar la base de tomate típica por alternativas: hicimos una con una especie de puré de calabaza en vez de tomate, champiñones y queso ahumado, que estaba ultra buena. (de hecho es mi favorita). Y otra con salsa de pesto en vez de tomate. A esta se le añaden unos tomates cherri y queso. Y carril, super rica.

Y con esas cosas nos salió pizza para alimentar a una familia de tragaldabas (como es el caso) y que sobrara.

 

Ahí se puede ver la base de pesto

 

Calabaza en vez de tomate, champiñón y quesito, pero queso ahumado en vez de mozzarela.

Clásica vegetal, con calabacín, tomate, pimiento y champiñón

Saca la foto ya que me estoy quemandoooo

Pizzas de verdad. Hay que volver a practicar pero como sigan saliendo así de buenas dejo el machine learning, el tráfico y las redes neuronales y me meto a pizzero. Pizzeria Baggiu.

Bueno el fin de semana pasado fue largo, parece que era el cumpleaños de Auckland, una especie de Aste Nagusia de Auckland (ya estuve en la de Ginebra, que apestaba, y ahora toca Auckland),  y el lunes era fiesta. El sábado a pesar de ello nos largamos a Ruakaka, que contra lo que su nombre parece indicar, es una playa ultrabonita. Larguísima, de arena blanca y aguas azules, y olas divertidas. Allí pasamos el día entre chombo y chombo, picnic playero y estrenando el nuevo refugio. Aquí sin refugio, sombrilla proh, o algo así, no puedes estar en la playa, porque el sol casca tantísimo que mueres. Todo el mundo viene con una especie de tienditas de campaña abiertas por delante para resguardarse del sol. Así que si no fuera porque las playas son enormísimas y está todo el mundo disgregado, parecerían un camping.

Ha habido que salir de la bahía (200 km al norte) para encontrar aguas cristalinas de verdad, ya que en la bahía de AKL siempre están turbias. Pero aquí pudimos echar unas buenas fotos submarinas y bueno hacer el mono submarino también.

Quién nos iba a decir que el 27 de enero íbamos a estar rogando entrar en el agua para quitar el calor. Por cierto que hasta ahora, todas las playas en las que nos hemos bañado (y no son pocas), tienen el agua supppper calentita. Puedes entrar a lo cafre sin que te dé cosica, lo cual se agradece mucho, y sorprende un poco también, no estamos tan lejos de la Antártida.

DE vuelta a casa paramos en unos lookup points desde donde se ve lo que podría ser Hobbiton (todavía no!), colinas y quebradas estilo Tolkien, las playas de fondo… Es una zona bonita, esta de Whangarei.

El domingo y lunes yo me quedé por AKL para ver un poco lo que había montado de festejos y movidas cumpleañeras. Bastantes de las actividades eran maorís, como montar en un barco maorí, remar en un chisme maorí, o ir en un velero maorí. Los maorís son muy de mar. El puerto organizó un evento nocturno (de 6 a 10pm), en el que había conciertos, camionetas de comida,  visitas a fragatas (que en vez de HMS eran HMNZS, o sea siguen siendo barcos de su majestad, aunque especificando que eran NZ!), y a última hora, la promesa de unos fuegos artificiales acompañados por orquesta que iban a rivalizar con los de fin de año de Sidney que salen en los telediarios.

El transatlántico paró el concierto con sus bocinas, y así todos pudimos mirarlo bien y notar que estaba allí, y que tiene un macro cine al aire libre en su cubierta 32.

Mofas los fuegos que rivalizan con los de Sidney… Y con el concierto con orquesta ni te cuento. Se tiraron dos horas tocando temas pop sin ton ni son, sin ningún tipo de hilo conductor, tan pronto tocaban Life on Mars (lamentable participación de la sección de viento), como Like a Prayer… Había un trío de cacatúas que son inexplicablemente famosas en NZ que versionaban y destruían minuciosamente cada tema que tocaban. Ahora que lo pienso, quitando a Madonna y a Michael Jackson, todas las canciones eran muy británicas y mucho británicas, así que igual esa era la articulación de todo. Los países de la commonwealth son tannn probritánicos después de todo…  Bueno el glorioso final, donde empezaron los fuegos, que estaban a la altura de los que tiran los vecinos de el Kalero (Basauri) en nochevieja cuando se pican unos con otros (altura literal, no iban muy altos, y metafórica, eran una castaña sin orden ni concierto), ocurrió mientras tocaban Bohemian rhapsody, haciendo enrojecer hasta a los imitadores de Freddy Mercury. Después pasaron a una canción de Katy Perry que se llamaba Firework (k astutos, jajaj saludos), para acabar (oooo sí, temazo cumpleañero), con una medley de temas de James Bond!! ¿Por qué no? Live and let die, a view to a kill, moonraker… encima todos los gloriosos de las pelis de Roger Moore… Bueno, lamentaBLA. Pero gracioso. No son muy de organizar movidones los neozelandeses, son más de disfrutar de vida.

La gente muyyy proh, se venía con sillas de playa, toallas y demás, para degustar el cocido popero con buenos tropezones.

En fotos que nos pasaron nuestros reporteros de la calle Union se puede ver el alturón de los fuegos, muy por debajo de la sky tower.

En mi investigación, sigo clusterizando días típicos de tráfico para luego hacer predicciones, y ahora ya estoy escribiendo el que espero que sea mi paper. Estoy tan clusterizador, que hasta me he comprado unos cereales específicos, los cereales del data scientist:

Que están MUYYY buenos, aunque son más caros que los que comía antes (unos tristes copos de avena), merecen la pena. Y encima son data-science compliant,  ya que vienen en clusters. Me pregunto si los habrán clusterizado con DBSCAN, con spectral, Kmeans…?

Y bueno, termino la chapa de enero ya, porque el finde que viene hay gran acontecimiento (que parece que se va a ver un poco empañado por la lluvia), pero en todo caso, nos vamos al sur a ver varias cosas: Waitomo, las cuevas con gusanos azules fosforitos; Rotorua, la zona volcánica con geiseres y lagos blancos; y Hobbiton!

Permanescan a la escucha!

18 Ene

Namibia, capítulo 10: Eran cientos de kilómetros de arena

Dejado Okaukejo atrás, y con él, Etosha, nos adentrábamos en la fase dos del viaje: la costa de los esqueletos y el sur desértico. Cambiaríamos los bichos por arena y los cómodos campings por hostiles refugios en medio de la nada. El viaje empezó confirmando algo que  me había venido temiendo desde hacía días.. las carreteras C no eran necesariamente asfaltadas.  Y de hecho íbamos a hacer un porrón de kilómetros oí una carretera de arena.

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Dejado atrás okaukejo no tardamos en llegar a Outjo, donde echamos gasolina y abandonamos toda esperanza de asfalto. Pero algo iba a cambiar en este caso, tras unos buenos 100 o 150 kilómetros por las infernales carreteras estriadas entramos en otro tramo bien diferente. Parecía igual, pero no lo era. La carretera era de arena dura, que tenía abundante sal cristalizada. El resultado era un firme naranja blanquecino, muy liso y algo resbaladizo. Si bien la columna de dirección había dejado de vibrar como si fuera a reventar y parecía indicarme que podía ir a 80 o 90 (a lo loco), había algo en la carretera que no inspiraba confianza. Parecía que en cualquier momento el coche iba a salir disparado patinando.

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Asi que solo por la ausencia de vibración el viaje mejoró bastante, pero no pudimos ir todo lo rápido que podríamos haber ido por aquella recta lisa infinita con máxima visibilidad._MG_6105 _MG_6106

otra cosa bastante impactante de la larga planicie amarilla que estábamos cruzando es que a pesar del sol, hacia frío. Llevábamos más de una semana pasando unos calores infernales en Namibia, y aquí, en medio de esa especie de desierto y con un sol de justicia, hacia frío. Era más que nada por el viento, la costa atlántica de Namibia es extensa en longitud, pero no tiene ningún tipo de obstáculo hacia el interior, así que los vientos fríos del océano entran muchos kilómetros tierra adentro. De hecho, cuando llegamos a la costa, aunque parecía que hacía sol, si mirabas al océano solo había nubes. Era un ambiente raro, soleado y nublado a la vez, hostil, frío, con viento y mucha humedad, y el mar estaba muy bravo. Con razón se hundían tantos barcos aquí, niebla y aguas bravas poco profundas eran una combinación muy risas.

Nuestro destino era Swapkomund, la ciudad más grande la costa, y de hecho creo que la segunda ciudad de Namibia en tamaño. Pero antes de eso íbamos a pasar un día en la costa de los esqueletos, para disfrutar un poco más esa costa de 400 kilómetros de playa y con suerte ver algún barquito naufragado. Además había una colonia de focas (lobos marinos) que según los libros albergaba 100.000 ejemplares. Sí, cien mil. A mí me parecía una exageración hasta que llegué allí y lo vi. La colonia era absolutamente brutal en tamaño, el olor nauseabundo, y los gritos de las focas, dantescos. Las focas estaban por todas partes, no tenían ningún tipo de miedo a las personas y se acercaban y paseaban por debajo y encima de las pasarelas de personas. Casi todo el mundo que estaba allí llevaba la cara tapada por el olor.

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Las focas se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Era absolutamente e xagerada la cantidad de focas._MG_6120 _MG_6121 _MG_6123

el agua estaba amarilla por donde había focas, por sus desechos. _MG_6125 _MG_6126 _MG_6127 _MG_6128 _MG_6130 _MG_6133 _MG_6136 _MG_6139 _MG_6145

Mar bravo, nubes, sol, niebla, humedad, viento… todo a la vez._MG_6147 _MG_6148

cuando nos cansamos del olor, nos fuimos al camping donde habíamos cogido para dormir esa noche, con idea de montar la tienda y pasear por la playa, sin focas, y er algún naufragio. La playa no defraudaba,hacia el sur, a 3 kilómetros estaba la colonia. Hacia el norte, 300 kilómetros más de playa continua. En esta playa vimos una foca cría que se había extraviado de l grupo y no conseguía volver a entrar al agua, tal era el nivel de resaca y embravecimiento del mar. La estuvimos viendo pelear contra las olas un buen rato pero no consiguió nada. Tampoco nosotros podíamos hacer nada por ella._MG_6150 _MG_6151 _MG_6155 _MG_6158 _MG_6159

el camping que habíamos cogido tenía una estética un tanto sovietica, con las plazas de camping separadas por paredes de ladrillo sin lucir. Pero algo que en principio parecía que nos e echaba para atrás, resultó se de gran utilidad ante el viento que se levantó por la noche. Si por el día había sido fuerte y racheado, por la noche se convirtió en huracanado. Menos mal que había paredes de ladrillo al lado de la tienda porque si no salimos volando._MG_6162

Por otra parte, el camping tenía un bonito y elegante restaurante con chimenea en el centro y motivos marítimos, muy poco namibio, pero en el que cenamos como señores, una cena totalmente europea y deliciosa. Nunca pensé antes en este viaje que agradecería estar sentado junto a una chimenea, pero la costa de los equeletos, su viento humedad y frío hicieron que fuera una de las experiencias más acogedoras del viaje.

No habíamos visto barcos al final, pero por suerte en el camping había un mapa con las localizaciones de los que aún estaban visibles, ya que normalmente los iban retirando. Así que ya teníamos plan para mañana, de camino al sur.

09 Ene

Kiwi el Aucklander 8: Calabacín el Aventurero

Las últimas semanas de Aucklandismo han sido … un poco especiales…

Para empezar, el penúltimo fin de semana del año, mediados de diciembre, no teníamos mucho plan para hacer por aquí y nos fuimos a las playas del norte, concretamente a Omaha beach, que suena a tipo de crucero yanqui, pero no, es una playa cerca de la reserva natural de Tawharanui, que era nuestro objetivo primario, pero acabo perdiendo interés en favor de la playa. Para empezar llegamos tardísimo porque por esa carretera de la costa hay buenos atascos. Para seguir, al llegar había olas cutrecillas, pero “suficientes para aprender”, así que Txusuru me convenció para alquilar una tabla y hacer surf. Así empezamos el finde del 15 de diciembre!

Increíblemente me puse de pie a la primera (aunque luego tarde más de media hora en volver a conseguirlo) y estuvo bastante divertido, así que probablemente volveré.

Por la noche estuvimos en Ponsonby, un barrio residencial muy agradable de Auckland, tomando unos cacharrillos, y luego volvimos por Franklin street, una calle en la que todas las casas tienen decoración navideña muy llamativa y la gente va a verla. No sabemos cómo empezó esto, porque no es municipal, es una iniciativa privada (de muchos individuos diferentes) que ha ido ganando fuerza y al final recibe un montón de turismo. Imagino que en algún momento alguien decidiría poner lucecitas en su casa a lo salvaje y otros le copiarían y ahora se había convertido en tradición. Supongo que si te compras una casa en esta calle no puedes No poner las luces.

Kiwi noel

había también músicos callejeros y pasamos junto a una chica con una flauta, cuando la vi de lejos con la flauta pensé en el crack de Matt Mulholland y su flauta y me la imaginé tocando titanic. Cuando llegué donde estaba ella, ESTABA TOCANDO TITANIC!!! pero claro, no como Matt, que por cierto, también es de Auckland.

Anyway, al día siguiente hicimos excursión de medio día por el parque de Omanawanui, cerca de la playa de Kare kare en la que habíamos estado hacía unos días. De hecho la idea era llegar a Kare-kare por el lado sur, ya que es una scenic road y tiene un montón de playitas y bosques. Pero al final llegamos a una carretera de grava que con el coche cargado parecía que íbamos a morir allí mismo, así que nos dimos la vuelta y nos fuimos a una de las playas que habíamos visto para echar unos chombitos

Las vistas eran bastante scenic, como prometía, pero no fuimos mucho más lejos.

Y entonces.. al día siguiente…

Volví a Bilbao.

con parada en Tokio

Haneda en Navidad

Era un viaje stealth mode, sólo había avisado a una persona para que me recogieran en el aeropuerto y me abrieran la puerta de casa. Así que ha sido una navidad con bastantes sorpresas, muchas muchas comidas, banquetes y ágapes, y algún que otro regalo también.

Alguien se puso muy contenta…

Y de pronto estaba en Santo tomás comprando queso como si nunca me hubiera ido…

Si normalmente la suelo gozar bastante en navidad, esta ha sido especialmente gozable. Nunca había estado tan bien volver a Bilbao

Mientras en Auckland:

parece que uno de los primeros añosnuevos del mundo no fue muy espectacular, pero bueno, siempre es llamativo ser el primero en estas curiosidades.

15 días después ya estoy de nuevo en AKL, muriendo de sueño por el jetlag, pero sin que eso me impida meterme homenajes argentinos

se trata de un restaurante argentino en Takapuna, donde fuimos a pasar el domingo y a comernos una parrillada brutal. Parece que la navidad ha sido un poco movidilla en términos de tiempo por NZ, y ha habido un pequeño temporal, que hizo que el mar estuviera especialmente alto. Pero ahora las cosas ya vuelven a su cauce y hace el sol propio de Enero, o sea, de Julio.

Ayer tuvimos la opción de comer pan con corteza normal (algo absolutamente raro en este país, donde los panes tienden a ser cutres). Y también unas angulas, que aquí, como no hay una demanda disparada, valen sólo 24 euros el kilo. Tampoco son para tanto.

La navidad se acabó, y ahora toca volver a las redes neuronales!

15 Dic

Kiwi el Aucklander 7: Piha

El fin de semana pasado por fin salimos de Auckland. No fuimos muy lejos, pero en cuanto sales del área urbana la cosa cambia radicalmente. El destino elegido fue Piha, una playa de arena negra que está en la costa oeste, al otro lado de Auckland, a sólo 35 km, aunque se tarde casi una hora en llegar. Piha es conocida por el surf, por la arena volcánica, y por ser una de las playas donde se rodó El Piano.

Se tarda un ratillo en salir del área metropolitana de Auckland, sobre todo si tienes el gps configurado para evitar autopistas (ouch!), pero en cuanto acaba, empieza el bosque cerrado de árboles exóticos, raros, retorcidos y de muchos colores. El camino es una carreterita rodeada de vegetación densa,  realmente espectacular.

Poco antes de llegar hicimos un alto en la estribación sur de la playa, que testá elevada  y permite ver la panorámica.

Según llegué me descalcé y subí a la roca central para ver las vistas. Piha tiene como dos subplayas, separadas por esa roca, la de la izquierda, pequeña y acogedora (pequeña pero más grande que la mayoría de las playas que conozco) y la de la derecha, que tranquilamente puede tener 3 o 4 km.

La playa es muy plana y las mareas la hacen desaparecer o la extienden muchos metros. También hace falta internarse bastante para que cubra más de la cintura.

La arena no parece negra, supongo que por efecto de la luz, pero en cuanto escarbas y llegas a la arena húmeda se ve el color negro intenso que tiene. Es bastante curiosa porque tiene una textura mucho más suave que otras arenas, supongo que la roca volcánica se pulveriza más fácilmente. Otra cosa curiosa es que al ser negra, cuando le da el sol quema mucho más. En Bilbao es normal que la arena queme a las horas centrales del día cuando ha pegado mucho el sol, pero aquí la arena  (seca) abrasa todo el rato.

Txusuru aprovechó para echarse unas olas (su tabla nos dio un poco la monserga en el coche, ya que las cinchas que la sujetaban vibraban con la velocidad). Pero parece que no estaba el mar muy propicio. Mientras yo me fui a recorrer la playa y echar algunas fotillos.

Como no podía ser de otra manera aproveché para hacer unos agujericos con túneles para hacer el canelo un poco.

Después de comer en la playa nos dirigimos a Kare-kare, otra playa mucho más grande al sur. Queríamos ir a la cascada de Kite-kite, pero no encontramos ruta para ir en google maps, así que probablemente había que internarse en algún tipo de bosque para encontrarla. En su lugar, fuimos a la cascada de Kare-kare, junto a la playa homónima.

La cascada era bonita, pero sin duda lo mejor era el camino para llegar hasta ella, era como estar en Parque Jurásico (creo que grabé un vídeo fingiendo ser perseguido por un velociraptor, auqnue ya no me acuerdo, tengo que revisar la gopro).

cuando terminamos, fuimos a Kare Kare, una playa muyyyy extraña. Para empezar había que recorrer un kilómetro por un sendero de arena rodeado de extrañas plantas tropicales. Aquí más que parque jurásico parecía que estábamos en la isla de Lost. Cuando salías a la playa, había tranquilamente 500 o 600 metros de arena hasta el mar, que estaba enbravecido. La playa es muy extensa, 10-12 kilómetros, y muy ancha también así que hay momentos que parece que estás en el desierto de Mad Max, sólo hay arena y sol, y a lo lejos el agua rompiendo.

La visita  a Kare KAre es muy recomendable, pero al día siguiente teníamos más planeado. Fuimos a Muriwai, otro de los paraísos del surf en esta parte de Nueva Zelanda, pero aparentemente las olas tampoco estaban a favor del surfer. A mí me daba igual y me fui a uno de los extremos de la playa donde habita una gran colonia de alcatraces. Nunca había visto pájaros de este tipo pero son muy bonitos y elegantes. coincidió además que en esta época acaban de venir a anidar, y estaban todos sentados sobre sus nidos, algunos de ellos con polluelos ya nacidos. Hay un momento del año en que deciden pirarse a Australia (2000 kilómetros de mar de Tasmania sin una roca donde posarse, menudos jefes). Pero esta era la época buena y estaban en Muriwai.

La playa grande Muriwai tiene más de 30 kilómetros, y nosotros estábamos justo en el lado sur, pero se veía creciendo hasta el infinito por el otro lado. Justo al otro lado de la colonia de alcatraces  (y la colonia de chinos que había haciéndoles fotos) había otra playa pequeñita y de difícil acceso que parecía más acogedora.

 

Después de comer y una siestita en la playa mecidos por el viento, salimos hacia otra de lass playas del oeste, Bethells Beach, que también tiene sus curiosidades. Para empezar hay una duna “gigante”, según los mapas, que no encontramos. Así que tan gigante no será. La duna de Pylat la ves desde cualquier sitio, y esa sí que es gigante. Pero la playa de Bethells era muy guapa per se, tenía una especie de ría, y desembocaba justo en la unión con otra playa más pequeña y muy salvaje. Aquí parecía que estábamos en Lost otra vez. Como no hacía muy bueno no nos echamos baño, pero eran playas muy propicias para hacerlo.

 

ASí que pasamos el fin de semana lejos de Auckland, por fin, y viendo playas muy interesantes, todas con arena negra y aguas calentitas. Entresemana lo más destacado es que aquí se acaba el trabajo ya hasta el 8 de enero, ya que no sólo es navidad, si no vacaciones de verano. Tengo entendido que Auckland se queda desierto en estas tres semanas.

Y como era la última semana, lo que hicimos fue organizar un secret santa con la gente del KEDRI, el instituto donde estamos haciendo la estancia, e intercambiamoss regalos en una terracita con unas buenas birras nacionales.

Resulta que el secret santa no es como el  amigo invisible que conocemos nosotros, donde tienes alguien a quien regalarle algo. No, en su lugar todos compran un regalo genérico y hay un mecanismo para ir cogiendo los regalos. El mecanismo no está muy bien diseñado ya que siempre penaliza o al primero o al último que cogen regalo. Por eso yo pensé un mecanismo alternativo que molaba un huevo. Pero la gente prefirió el tradicional buuuuu. En todo caso estuvo divertido y tuvimos regalos muy variopintos, desde chocolates, hasta cosas un poco más handmade, pasando por unas toallas para limpiar cristales (WTF?).

Y ya hoy estamos despidiéndonos de los compañeros hasta enero, y viendo qué se podrá hacer estas semanas, aunque probablemente la idea sea seguir con lo que estamos, que hay mucho trabajo pendiente.

08 Dic

Kiwi el Aucklander 6: Playas y trámites

Esta última semana ha habido un inusual número de visitas a playas. El número es 2. Pero sigue siendo inusual. Sobre todo porque habría sido más de no ser porque hemos estado metidos en el gran jardín de mudarnos de piso, que si normalmente es un coñazo, con los trámites neozelandeses la cosa se multiplica.

Trabajo de la última semana: hacer dibus

Las vistas desde nuestra ofi de la uni

Al margen de la uni, la semana empezó con un viaje en autobús al medio de ninguna parte en el que Imanol y yo acompañamos a la italiana de la uni a que le dieran un coche que se había comprado (de segunda mano, en unos chinorris, que nada más y nada menos se hacen llamar 2cheapcars. A quién demonios se le ocurre llamar a su empresa “coches demasiado baratos”, sólo falta que estuviera en cursiva el “demasiado”). Luego le ayudamos a ir a su casa, ya que parece que anda un poco insegura por las carreteras de aquí, y fue grandes risas porque el “un poco” es más bien “muy”, y a eso hay que añadir algunas cosas curiosas del coche. Resulta que el 90% de coches de segunda mano de NZ no son de un propietario de NZ que lo vende, si no coches de japoneses que se quieren deshacer de ellos y los exportan. O sea, sólo han tenido otro usuario, y ha sido japonés. Eso para los japoneses está bien, porque no sólo quitan las tartanas de sus carreteras si no también de su isla. Y las llevan a otra isla que está llena de tartanas. Otro día hablaré del tema de los coches aquí, porque tiene miga. Bueno, de hecho hoy es el día: los coches europeos, que de por sí son caros, sólo se ven en sus versiones de gama alta. POr ejemplo es casi imposible ver un Audi A4, en su lugar es probable encontrarse un S4, y más probable ver un RS4! Los audi RS algo parece que los regalan con los cereales, pero son coches que normalmente superan los 100.000 euros… El otro día vimos un audi SQ7… pero los Q también tienen paquete deportivo S?? en NZ sí. A parte de esto, algo que debe de ser frecuente en usa y aquí también lo es (en europa yo no lo he visto) es que la gente se ponga a revolucionar el coche en los semáforos (especialmente de noche, para tocar más las narices.). En mi antiguo aparta, que estaba en un 7º, era muy frecuente estar oyendo coches toda la noche revolucionando, y saliendo picando rueda. Hay mucho mucho kinki con coche caro. Pero bueno anyway, la mayor parte de coches que se ven son japoneses cutres y normalmente de segunda mano. Y algo curioso que tienen es que el gps está en japonés, así que nos las vimos y nos las deseamos para llegar de A a B.

Un par de días después iniciamos la mudanza de Txusuru y Luciaroa, un jueves, que era su último día en su aparta. Yo tenía hasta el domingo, así que aguanté en el mío, a pesar de los coches revolucionados. La mudanza fue un poco locura, con varios Uber implicados y sin saber muy a ciencia cierta si íbamos a tener la electricidad y el internet contratados. REsulta que aquí cuando alquilas hay una empresa que le das tus datos y te saca TOOODAs las compañías de servicios, electricidad, agua, internet, teléfono, gas, y te permite elegir un plan de consumo de cada una de ellas y te hacen la gestión ellos. Joder qué buena idea, dijimos, y ahí nos lanzamos. Pero no, es buena idea, pero es MENTIRA. Lo único que hacen (que no es poco) es mostrarte todas las opciones que hay, y cuando eliges una, pasan tu teléfono a la compañía, y ahí te apañes. Y apañándonos vamos. La luz está gestionada, supuestamente, pero el internet… buff.. qué cristo, va camino de convertirse en el nuevo “bank account drama”. Semana y media después hemos conseguido que nos llegue un router (que no habíamos pedido, y que habíamos dicho que compraríamos nosotros de segunda mano, porque son carísimos), y supuestamente HOY nos llegará internet, después de haber recibido varias veces mensajes de texto diciendo “tu internet ya está funcionando”. Pero bueno, si hemos resuelto lo del banco, que por cierto, LO HEMOS RESUELTO, espero que tengamos internet en casa hoy. Lo del banco fue mofa, al final fuimos allí y nos hicieron todo en el mismo banco, después de asegurar que eso no podía ser… eso sí, nos dieron una tarjeta cutre y ahora tenemos q esperar a que nos llamen para darnos la buena. QUe igual nos lo dicen en mayo.. pf..

puede pasar a recoger su router

El viernes hubo fiesta de navidad en la uni. Fiesta de navidad el 1 de diciembre :D No se andan con historias. No sabíamos muy bien qué esperarnos, pero la verdad es que fue sorprendente, un atrio enorme de la uni estaba lleno de mesas de comida, música en directo, gente disfrazada, y muy buen ambiente que se acabó de sopetón a las 5 de la tarde. Pero bueno comimos de gañote y luego nos fuimos todos los vascos y el mexicano a casa de la italiana, donde nos cocinaría pizzas de verdad, no como todas las demás. Las pizzas estaban tremendas y hubo una buena conversación hasta media noche.

Llegado el finde el sábado lo dedicamos fundamentalmente a hacer gestiones, compras y arreglos varios. Yo me mudé y estuve haciendo algunas gestiones y al final el domingo fuimos a Mission Bay, una zona de playa y jardines que estaría tremendamente bien de no estar tan masificada. Se trata de una playa muy larga en una zona residencial de lujo, al estilo norteamericano, con una carretera con comercios a un lado y jardines al otro. Más allá de los jardines la playa. Así, la gente viene en hordas a hacer picnics en el césped para luego ir a darse un baño. Los picnics son muy profesionales, con grandes mantas impermeables, sombrillas, y copas de vino de verdad.

Rangitoto siepre esta presente

Esta zona, y todo Auckland en realidad está resguardado del océano, así que el hay pocas olas y el agua viene bastante calentita (por no decir demasiado). Pero no nos bañamos, estuvimos más bien tirados a la bartola y comiendo. Para volver me cogí una bici de alquiler barato y me volví por todo el bidegorri de la costa, un buen paseo en bici, para acabar en casa leyendo un poquito, mientras los otros volvían en autobús, mucho más lento que la bici.

Esta semana lo más destacado han sido los trámites de internet, que siguen dándondos dolores de cabeza, y que ayer jueves tuvimos otra fiesta de navidad, esta vez del departamento, mucho más modesta, con unas pizzas de las que no son buenas, y algo de “champán”. Cuando acabamos de comer eran casi las 5 y aunque muchos volvieron a trabajar, nosotros nos fuimos a la playa de Takapuna, al norte de Auckland, cruzando la bahía. Hasta ahora la mejor playa que hemos visto, larga, con arena normal, y olas un poco más animadas que las de las playas interiores. No había mucha gente, y se llega en 20 minutos en autobús. Echamos allí la tarde y algún baño sí que cayó, el agua está calentísima. Cerramos la tarde con unas cervecitas en una terraza, y un broforce en casa. Este finde esperamos más animación con la visita a PIHA!!! Si todo va bien…

En python tb he hecho algun arbolico de navidad con boxplots

29 Nov

Kiwi el Aucklander 5: It runs like a river runs to the sea

El verano va llegando a Auckland, y con él, la navidad, por extraño que parezca. Aprovechando que ya la lluvia cada día es más rara, aunque siguen saliendo días encapotados, el sábado ampliamos unos pocos kilómetros nuestro círculo de acción y nos fuimos a Waiheke. Esta isla está un poco más allá de Rangitoto, y será unas 3 o 4 veces más grande. Sobre el mapa no parece mucho, pero una vez allí parece que estás en otro continente. Lo primero que llama la antención es la vegetación cerrada y variadísima que hay, que parece que te has ido al trópico. Lo segundo, los turistas, abundantísimos, la mayoría neozelandeses que tienen casas de vacaciones aquí. Y no es para menos, la isla es una especie (conceptualmente) de Formentera, o algo así, con muy poca gente viviendo de seguido y muchas casas, casonas y mansiones de gente que vive en otra parte. Muchos cochazos también, y un ambiente así como de playa, de relax absoluto, todo lento y sin estrés.

La principal atracción de la isla, a parte de esto de ser semi paradisiaca, es que tiene abundantes viñedos (también campos de olivos, y hacen su aceite y todo!). En Nueva Zelanda el vino es uno de los principales productos nacionales, un poco inesperadamente para los que no sabemos mucho de vino. Aún no lo he probado, ya que una copa de vino en un bar te cuesta 15 dólares (unos 8 euros), pero dicen que es bastante dulce (sobre todo tienen blancos, que cuando los tomas en bilbao son bastante ácidos, así que igual no son tan dulces, pero en comparación…). Bueno pues Waiheke está sembrada de viñedos en sus suaves pendientes, como cuando ves por gipuzkoa las plantaciones para txakoli. Otra cosa relevante de aquí son las playas, y como hay unas cuantas y están todas bastante separadas, nos alquilamos una bici. Txusuru y Luciaroa se pillaron unas eléctricas, ya que iban bastante cargadillos, pero yo me lancé a una normal, el tipo de la tienda me dijo que había muchas cuestas, pero que si me molaba la bici iba a disfrutar.

Pues sí, la cosa fue bien, al principio, ya que uno de los lados de la isla, por el que hicimos el camino de ida, tenía alguna cuesta suave, pero tolerable. El de vuelta YA TAL.

A mediodía paramos en una curiosa playa cuya arena estaba compuesta íntegramente por conchitas, y nada más. Vamos como una playa normal, sólo que en las normales están trituradas al nivel arena, pero como esta era una playa jovencita (supongo), estaban trituradas a tamaño concha, y eran bastante punzantes. El agua estaba azul y muy transparente, y con esas vistas comimos nuestros bocatas. Seguimos nuestro camino hacia la playa de Onetangi, la más grande, y que está en la costa conraria, pero sólo a un tercio de recorrido de la isla completa. Es decir, todo el día en bici nos iba a permitir ver un tercio de la isla. En el mapa parecía más pequeña.

En onetangi nos encontramos una playa ya más al estilo tradicional, fina arena blanca agua azul turquesa, y gente en bañador echándose chombos, a pesar de que se había levantado un viento norte un poco duro. Allí, en vez de bañarnos y morir de frío, nos sentamos en una terraza a tomarnos una cerveza de gengibre, sin alcohol y con un curioso efecto picante-amargo al final de cada trago.

La vuelta por la costa norte fue un infierno, las cuestas eran empinadas y largas, y lo peor, cuando pensabas que ya habías llegado arriba, y no podías subir más, bajabas hasta nivel del mar y de pronto otra cuesta igual que la anterior. Fue duro, pero aun así paramos en la playa de Palm beach, que parecía sacada de un decorado de Lost, y cuando llegamos a Oneroa, el pueblito donde habíamos alquilado la bici, estábamos (sobre todo yo con mi mountan bike) reventaos, así que nos fuimos a tomar una cerveza de verdad en unas bonitas terrazas encima del mar.

 

Llegué a casa reventao, no solo piernas, si no espalda, de cargar todo el día con la mochila en la bici, así que me fui a la cama y dormí hasta las 11 del domingo, algo inédito hasta ahora en Auckland.

El mismo domingo quedamos para ver el desfile de santa claus de navidad, que fue bizarro, por estar todo el mundo en bañador y con gafas de sol, pero sobre todo porque estaba patrocinado por Farmers, el corte ingles local (aunque mucho más cutre que el corte ingles), y básicamente era un despliegue sin ton ni son de carrozas, grupos, colectivos y otros, que bajaban por la calle principal haciendo el mono. Había majorettes, carrozas de tiendas, muñecos hinchables, bandas de gaiteros, unos con una especie de monstruo de metal… todo sin ningún tipo de hilván, nada que uniera temáticamente o estéticamente las carrozas, algo completamente aleatorio y gratuito. Podías estar viendo una carroza con ángeles y una especie de portal de Belén, y la siguiente carroza era de la radio de hits indios, con un dj poniendo temazos discotequeros indios. Horrible. Pero bueno, los niños disfrutaban. Este tipo de cosas me hacen apreciar más las que tenemos allí. Cómo mejora las cosas el hecho de que el desfile de navidad sea municipal y no esté contaminado por unos grandes almacenes, una inmobiliaria que te saca a niños disfrazados de casita, y una tienda de artículos de golf que saca una pelota gigante. También se echa de menos una cadena de grandes almacenes adecuada, como el corte inglés, un ikea, o incluso amazon, que cuando te conectas te lleva directamente a la página americana o inglesa. Es tan rural esta megaurbe de 2 millones de habitantes…

Pero algo que está muy muy bien son los parques. Por la tarde fui andando hasta Cornwall park, un parque que sobre el mapa está cerca, pero tuve que andar dos horas y media para llegar. El parque es enoooooorme y tiene unas buenas vistas de la ciudad, una zona de barbacoas super guapa, y en el centro, una colina, antiguo volcán, conocida como one tree hill, que a los fans de u2 les sonará. Parece que bono se hizo colega de un maorí en una gira, y le empezó a llevar en otras giras con la banda, pero se mató en un accidente, y le escribieron esta canción. Pues en esta colina debía de haber un árbol, que fue cortado por un activista maorí, y bueno, ahora lo que hay es un obelisco, y las mejores vistas de Auckland, ya que se ve el mar por los dos lados, la bahía del norte, donde está rangitoto, waiheke y el centro, pero también la sur, que es la más bonita. La visita a One Tree Hill parece bastante recomendable para cualquiera que venga a Auckland, y de hecho es lo que más me ha gustado de la ciudad hasta ahora. Por cierto, en la colina hay ovejas y vacas, muy risas.

En otro orden de cosas, en el blak fraidei aproveché para comprarme una pleiteichon para estar entretenido en los ratos muertos que estoy en casa, que tampoco es que sean muchos, pero como me quedé sin disco duro la semana pasada, tampoco tengo acceso a las series y pelis que tenía antes. Vamos que ayuda tener una plei, aunque luego supongo que la venderé cuando me vaya de aquí.

Y vuelta a la uni y las redes neuronales.

28 Nov

Namibia, capítulo 9: El oasis de Okaukejo

Okaukejo era un camping que animaba a quedarse dentro más que a salir a ver bichos, son sus super instalaciones y sus plazas de acampada altamente equipadas. Antes de despedirnos de Okaukejo, hicimos una última visita al waterhole y a la piscina, sin encontrar más que unos oryx en el primero y unas viejas éuropeas tomando el sol en la segunda. Salimos con nuestra tartanita a recorrer la cola más occidental de Etosha, sin saber muy bien qué podríamos encontrarnos, y no estuvo nada mal.

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Poco después de salir vimos a lo lejos unos elefantes como cruzando el horizonte. Paramos el coche para hacer unas fotos pero los elefantes cambiaron su trayectoria y decidieron circular por la carretera. Hacia nosotros. Así que empecé a dar marcha atrás mientras sacábamos fotos por la otra ventana y con un poco de cosica, por conocer la velocidad punta de los elefantes y la no tan punta de nuestro coche. Al final, después de un rato circulando por el medio de la carretera, volvieron a salirse y pudimos seguir nuestro camino, con unas buenas fotos de esta manada, en la que había al menos uno de 5 metros, eran tochísimos.

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A partir de cierto momento, empezó a haber ñus por todas partes, grandes manadas que buscaban las escasas sombras con gran ahínco, y se apelotonaban en ellas, con su aspecto de yonkis de la sabana. Pero lo mejor fue cuando llegamos a un waterhole natural, un oasis en toda regla, en el que había cientos de animales, muy variados, todos compartiendo agua, algunos corriendo, otros saltando. Estábamos lejos con el coche pero aun así la imagen era espectacular.

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Estuvimos parados en el oasis más de media hora, sin poder dejar de mirar cómo llegaba un tumulto de cebras, los ñus se apartaban, pero luego aparecían unos oryx y se iban las anteriores. Había springboks, kudus e impalas, avestruces, pájaros secretaria, y un montón de otros animales que no identificábamos. Al final nos dimos la vuelta y para la hora de comer empezamos el largo camino hacia las puertas de Etosha.

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A falta de campings dentro del parque para una cuarta noche, habíamos cogido sitio en un camping que estaba fuera, pero justo a la entrada. La idea era pasar el día entero en Etosha pero salimos pronto, pensando que nos llevaría tiempo llegar al otro camping, y no, resulta que estaba al lado, y a media tarde ya estábamos allí, sin mucho que hacer, ya que no había nada en los alrededores. Este camping parece que vive de los turistas como nosotros que no saben muy bien cómo funciona el rollo de los campings internos, y se cogen uno fuera con idea de ir entrando y saliendo, pero resulta que si entras y vuelves a salir lueog hay que pagar tasas otra vez, así que no compensa. Además los campings del interior son públicos y más baratos, aunque también más petaos (razón por la que vinimos a este). Anyway, como no había mucho que hacer, dedicamos la tarde a montar la tienda, leer y remojarnos en la piscinita.

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Por la noche hubo bastante animación ya que montaron una especie de hoguera con música y estuvo entretenido, birra en mano.

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